Fisiología Aplicada
El conocimiento anatómico es la base de un masaje seguro y efectivo. Un terapeuta profesional debe conocer la ubicación, origen, inserción y acción de los principales grupos musculares, así como los sistemas que interactúan durante el masaje.

Los músculos esqueléticos son el objetivo principal del masaje terapéutico. Al aplicar presión y movimiento, logramos aumentar la circulación sanguínea local, facilitar el retorno venoso y linfático, romper adherencias en la fascia y reducir el tono muscular excesivo.
El masaje actúa directamente sobre el sistema nervioso autónomo. Las técnicas lentas y suaves activan el sistema parasimpático (relajación), mientras que las técnicas rápidas y vigorosas estimulan el sistema simpático (activación).
El sistema linfático es fundamental para la inmunidad y la eliminación de toxinas. El drenaje linfático manual estimula el flujo de la linfa, reduciendo edemas, mejorando la inmunidad y acelerando la recuperación de lesiones.
La fascia es una red continua de tejido conectivo que envuelve músculos, órganos y estructuras del cuerpo. Las restricciones fasciales son causa frecuente de dolor crónico y limitación de movimiento. El trabajo miofascial libera estas restricciones.